Entradas

Notas de una mosca peregrina.

Imagen
  Ya me he topado antes con gritos ahogados en mares de melancolía; con textos que no me nombran, pero me contienen; con ojos que no me observan, pero me embrujan.  Espero no cuente como hacer trampa, finalmente todo se reduce —aunque no disminuye— a escribir sobre ti, y aunque escriba de delirios, sobre demonios y recuerdos, poco o nada escapa de ti.  Ya no le haces caso a las abejas, sin mucha explicación nos quemaste a todas dentro del panal; chamuscadas, apestosas, y las alas medio rotas, en viles moscas putrefactas se volvieron mis textos y yo no es que me queje, no me es ajeno el azufroso olor. Pero esta mosca sigue terca, tal vez por desidia de salvarse de tus telarañas frías, o simplemente porque no le gusta escribir para alguien más que no sea su majestad. Luego entonces, parece la manera más discreta que tiene la conciencia de recordarnos que todavía existimos en la decrépita mente del otro. No siempre te recuerdo con estruendo, ni necesitas un nombre pron...

La cantata del becario sin candado.

Imagen
  La residencia profesional no solo ha enriquecido mi acervo académico, sino que ha sido un generador de experiencias relatables y singular catalizador de líricas y romántica prosa. Algunas presencias que acompañan mis deberes han llegado a inmiscuirse en los asuntos íntimos de mi conciencia. No es algo que yo haya buscado, pero tampoco he hecho mucho por evitarlo. No tengo por qué dar explicaciones, tampoco es que alguien me las pida, pero sí creo importante (para fines de lectura contextualizada) decir que lo que están a punto de leer ha sido un mero ejercicio literario, una forma de matar los últimos minutos antes de marcar salida. Los dejo entonces con los siguientes versos. No había tenido tiempo de pensar  En cuántas veces te observé sin parpadear Y es que mis ojos se sentían inútiles Cuando salías del campo visual Era muy poco mas me volví loco Con las canas a la orilla de tu faz Encasillando esos ojos de coral.   Creo la primera vez que me embrujas...

Entre brujas, rancheritas, ceferinas y muchachas de pelo azul.

Imagen
  El siguiente texto pertenece a un vestigio sentimental que decidí plasmar en el papel a inicios de este año. Un fantasma, muy presente e, irónicamente, más vivo que nunca, me hizo el favor de recordármela de forma indirecta (como es la naturaleza de casi todos los recuerdos). Tratando de cumplir con la cuota no oficial de publicaciones y, sin mayor pretensión que la que interprete la segunda persona (y una que otra tercera), me permito compartirlo en este espacio.   Hace rato que No ensuciaba el papel con mis delirios en tinta negra, no por repudio al romanticismo y mística —por no decir "pretensión"— qué tiene escribir a mano, era más bien por mera practicidad. Me dispuse a escribir sin mucha idea de qué o aquí en hacerlo. Rancheritas fresonas, brujas silenciosas, ceferinas de porcelana o muchachas de pelo azul. No estoy seguro, pero creo que alguna de ellas tuvo que ver con esto. Supongo que la rareza del formato es buena excusa para escribir un tanto a cada una...

Pensamientos de un becario trastornado.

Imagen
  Cada tanto, el recuerdo de lo nunca fue se apodera de la luz de mis pensamientos, rivalizando el escenario con aquello que pudo haber sido, y presentando a redobles a lo que podría ser. Casi en todos esos actos, apareces tú; en vestido carmesí, en vestido azul, evocando a la muerte y asustando a los poco instruidos en tus artes. Me pongo a pensar, pero casi nunca me atrevo a dejarlo plasmado en el papel. Será que la tinta te va más a ti que a mí. Tú siempre fuiste mejor para hacer visible lo abstracto, para darle color a lo que no va más allá de las sombras. Yo, por otro lado, me conformo con verbalizar los dolores que causaste y los delirios que dejaste en las paredes de mi habitación. Jamás brindaste mucha luz a las noches que pasé rezando tu nombre, pero pregonaste con fuerza las veces que mis ojos miraban otros altares. Y es que no hay manera de comparar romances peregrinos con altares de sangre y fuego. Pero ese jamás fue el problema. Lo que he escrito no es otra cosa ...