Entre brujas, rancheritas, ceferinas y muchachas de pelo azul.
El siguiente texto pertenece a un vestigio sentimental que decidí plasmar en el papel a inicios de este año. Un fantasma, muy presente e, irónicamente, más vivo que nunca, me hizo el favor de recordármela de forma indirecta (como es la naturaleza de casi todos los recuerdos). Tratando de cumplir con la cuota no oficial de publicaciones y, sin mayor pretensión que la que interprete la segunda persona (y una que otra tercera), me permito compartirlo en este espacio. Hace rato que No ensuciaba el papel con mis delirios en tinta negra, no por repudio al romanticismo y mística —por no decir "pretensión"— qué tiene escribir a mano, era más bien por mera practicidad. Me dispuse a escribir sin mucha idea de qué o aquí en hacerlo. Rancheritas fresonas, brujas silenciosas, ceferinas de porcelana o muchachas de pelo azul. No estoy seguro, pero creo que alguna de ellas tuvo que ver con esto. Supongo que la rareza del formato es buena excusa para escribir un tanto a cada una...