Solos: Vol I
Todavía no entiendo cómo después de añorar tanto tu presencia, aún no me acostumbro a sentirte cerca, asfixiando lo que me queda de conciencia. Suena contradictorio que —después de buscarte tanto— ahora no pueda verte a unos cuantos metros sin sentir que mis ya mancillados pulmones dejan de responder. Será por ego, miedo o mera especulación que me alejo tanto como el alma me lo permite. Tal vez mi actuar inconsistente se argumente desde el inconsciente, porque en el fondo —no tanto—sé que volvería a caer. ¿Seré entonces yo el tonto de hojalata que no ha sabido conducirse en este confuso y sinuoso sendero? Sé que no ha sido culpa tuya, no te responsabilizo del detrimento de mi dignidad, pero es imposible ignorar tu nombre al pie. Tal vez un muérdago trastrueque los delirios sacro liricos que te escribí, tal vez los lirios o lo tulipanes te permitan entender mi vil sufrir, o tal vez frívolo mi dolor tremolo nos dejen observarnos en plural; tan poco miedo, muy poco para llorar. Y ya...