Anuncios parroquiales.
La idea de comenzar mi blog nació como una manera de quitarme la espina de publicar mi opinión, pensamientos y todos los rebujos de mi conciencia en forma de escritos. Siempre me ha gustado tener un espacio en el que expresar todas estas cosas y, ya que disfurto de lo vintage, decidí hacerlo en un blog de internet, como esos que eran populares en la década del 2000 al 2010.
Por alguna razón, encuentro bastante interesante publicar en una página de internet. Es decir, bien podría simplemente subir un video narrando todo lo que digo y seguramente se haría mucho más popular —no descarto hacerlo en el futuro—, pero la palabra escrita siempre ha tenido algo importante para mí; a veces siento que el mismo texto puede leerse diferente dependiendo del receptor. Así, siento que cada lector hace suya la lectura.
He escrito desde sentí la necesidad de hacerlo, claro que es una actividad que disfruto realizar, pero a veces siento que no lo hago porque me guste, sino porque necesito hacerlo. Amo escribir, de verdad, me gusta mucho, y por eso quiero hacer incapié en alg: escribir es el medio, pero no necesariamente el fin.
Hace días que tengo esto en la cabeza, y empecé a notarlo en mis columnas. He escrito y publicado —casi— a diario durante poco más de dos meses. Y debo decir que hasta para alguien que le dedica más tiempo del que debería es demasiado.
Han habido mañanas en las que despierto y pienso: "¿Qué voy a publicar hoy?"; claro que siempre encontraba algo de qué hablar, pero casi siempre limitado a lo que mi alma mancillada me permitía relatar. Es decir, bien podría ponerme a opinar de otros enfoques del acontecer diario, pero no siento —ni creo— que mi persona sea el interlocutor necesario —ni el correcto— para abordar esos tópicos. Esas conversaciones probablemente se quedarán en mis círculos privados de conversación.
Por todo esto, por respeto a mis lectores —muchos o pocos, pero son míos—, por respeto al proceso creativo y porque así lo ameritan los tiempos, he decidido cambiar la programación de las publicaciones. Pasarán de ser diarias a semanales, salvo ocasiones excepcionales en las que decida subir más de una entrada al mes. Espero que esta decisión no afecte su entusiasmo por leerme, pues sepan que hago esto porque amo cada parte del proceso de escribir y publicar, y quiero seguir haciéndolo.
Los invito a leer las demás columnas, dejarme sus comentarios, enviarme sus sugerencias por DM a mi correo o cualquiera de mis redes. Como siempre, un saludo y un respeto.
En portada: Una foto de Guillermo N. Castillejos (servidor y amigo) en el techo que solo Dios recuerda cuándo (y por qué) fue capturada.

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