Reproches que no lo son (pero bien podrían serlos).

 

No tengo muy claro qué sentido tuvo. Quiero pensar que no fue con malicia —tampoco con cálculo—, pero regresar a tus dominios solo para volver al exilio justo cuando ya comenzaba a adaptarme, fue un acto de precisión cruel. Y no me refiero al lugar, claro; los espacios son lo de menos. Lo sabes bien: lo que me afecta no es el código postal, sino la posibilidad —o la imposibilidad— de encontrarte en los espacios intermedios, esa franja ambigua donde el día aún no es noche y la noche aún no es olvido.

Entre el amanecer y el ocaso, te buscaba. No porque te debiera algo, ni porque esperara una epifanía: solo porque había aprendido a ilusionarme con el roce eventual de tu sombra. Y créeme, en días difíciles, eso bastaba.

No es un reclamo, no del todo. Tampoco es una súplica para que regreses. Es apenas una interrogante a medio trazar: ¿qué sentido tuvo dejar huellas nuevas si sabías que volverías a pisarlas con distancia? ¿Para qué invadir otra vez mis horas con tu nombre si el plan era irte antes de que el eco se asentara?

Empecé —como siempre— a buscar respuestas en los lugares que no las tienen: en los libros, en los rostros ajenos, en figuras paganas. Pero ninguno supo decirme lo que tú callaste. Y está bien. Nunca fuiste de explicaciones, y yo tampoco de exigirlas. Tal vez fue eso lo que nos mantuvo a flote durante tanto tiempo: el saber que, aunque no entendiéramos del todo, estábamos.

Y ahora que ya no. Ahora que te has vuelto, otra vez, esa figura borrosa entre la gente. Ahora que he comenzado a domesticar la idea de tu ausencia, que al fin empiezo a amar mis rutinas melancólicas como si fueran tuyas... justo ahora, tengo la sospecha de que aparecerás sin previo aviso.

Porque si algo te define —además de los ojos negros que me desvelan— es esa forma tan tuya de llegar cuando más desgarra tu recuerdo.

Tal vez ahora que empiezo a acostumbrarme a extrañarte, decidas que es buen momento para derrumbar mi melancólica rutina.

 

En portada: Killers of the Flower Moon (2024)

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