Cuando se deja ver.
Solía pensar un poco de forma cómica que cuando mi
conciencia comenzaba a dejarla en segundo plano, ella se aparecía o mandaba
alguna señal de vida. No era un regreso definitivo o una señal que llevara
nombre. Era un recordatorio, una manera de hacerme sentir calor al leer su
nombre.
Nunca pareció preocuparle que su lugar fuera ocupado por
otros delirios, por otras figuras paganas ni se inmutó. Tal vez —y aquí estoy
asumiendo— siempre se ha sabido dueña de su espacio. Esa despreocupación con la
que abandonaba nuestro sitio sin decir mucho siempre me ha lastimado un poco,
pero hay algo en saberme suyo que simplemente me hace querer guardar su lugar.
Ya sé que suena un poco a reclamo barato, pero no es
así.
Y es que esta noche me ha dado pensar en todo lo que me hace
escribirte hasta acabarme el diccionario.
Con frecuencia me preguntan qué vi en ella. ¿Fue solo su
belleza o la forma en que pinta sobre lienzos y escribe en el papel? No puedo
hablar mucho sobre su personalidad, solo que sabe desarmarme de manera
magistral. La magia surge entre sus manos con naturalidad, y la vida le
corresponde llenando flores cada parte de su altar. Sobre aquello que ella
plasma en las hojas de papel, son dibujos y palabras que ayudan a calentar mi
piel.
Y si me preguntan otra vez, les diré que todavía no sé.
¿Habrá sido magia o fue simple lucidez? Aún no existe hechizo que me pueda
devolver a como era antes de llegarla a conocer. Entre cartas y silencios
dijimos una vez que el uno al otro siempre le iba pertenecer.
Ojalá se sepa encontrar en mi redacción, no lo dudo, siempre
ha sido más lista que yo. Las abejas escogimos como nuestra señal, y es que
'Emma' es un bello nombre de escribir y pronunciar.
No ha sido planeado escribirle en verso, así ha salido, no
pregunten por qué. Supongo que eso da una buena idea de qué significa ella, y
de cómo se siente cuando se deja ver.

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